Relatos Anómalos. Virales
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Relatos Anómalos. Virales

Oct 29 David Iglesias  

La fama es muy importante para algunos jóvenes de hoy en día.Hoy os traigo, un pequeño relato de un par de chicos que les gusta gastar bromas pesadas. Jon y Marco quieren ser …

— Venga tío, esto va a ser tremendo. Ponte la máscara y estate atento, mientras yo monto el tinglado.
— Estas seguro. No quiero que a nadie le pegue un infarto.
— Que si pesado. No te preocupes. Lo gracioso va a estar en esa primera reacción. Cuando la mayoría entran en pánico, y echan a correr …. No has visto vídeos como este. Es una pasada tío.
— Si, perooo … joder, habrá gente que se enfade. Tampoco me apetece llevarme unas ostias por grabar un puto vídeo para Youtube.
— ¡Bah! No seas aguafiestas Marc. Vamos a hacerlo un par de veces. Si después, te sigue pareciendo mal, lo dejamos. Te lo prometo.
Si amigos, es lo que parece. Estos dos payasos, están montando una de esas escenas de terror, en mitad de un sendero que cruza el parque. Un lugar muy normal a la luz del día. Pero que, por la noche; cuando apenas hay luz, adquiere un aspecto bastante tétrico. Los maravillosos árboles que adornan los laterales del camino, se vuelven por la noche, bastante siniestros. Y sus ramas, atravesadas por la luz de la luna, forman claroscuros y siluetas extrañas, convirtiendo el lugar, en el sitio perfecto para una escena como aquella.
Nuestros dos estúpidos protagonistas. Han preparado un pequeño teatrillo en el que, uno de ellos, disfrazado de un conocido personaje de películas de terror, y el momento apropiado, representará estar asesinando despiadadamente al otro. Han colocado un par de cámaras estratégicamente, para poder grabar la reacción de sus “víctimas”. Las únicas personas que suelen pasar por allí a aquellas horas, normalmente, suele ser gente haciendo footing, o jóvenes parejas que buscan algo de intimidad. Y en este caso, cualquiera puede acabar formando parte un buen viral.
Tienen mucha suerte. Se pasan horas grabando. Las reacciones de la gente, son incluso mejor de lo esperado. En cuanto los corredores y transeúntes en general, se acercan y contemplan la terrorífica escena, entran de inmediato en pánico. Corren, sin si quiera mira hacia dónde. Algunos se resbalan y se caen en el barro. Otros, por la falta de luz, chocan contra árboles u objetos del mobiliario urbano. Gritos, lloros y algún desmayo. Es verdad que mucha gente se enfada, pero para lo que ellos están buscando, eso también vale. En general, un éxito.
Entonces, el parque se queda muerto por unas horas. Uno de los chicos quiere irse, pero el otro, aún no está satisfecho. Quiere algo más. Por fin parece que alguien se acerca a lo lejos. Han escogido un sitio cojonudo la verdad. Tiene tiempo de sobra a preparar la charada, desde que avistan a su objetivo. Entonces, el que parece el ideólogo, le susurra a su compañero, al ver la oportunidad:
— Enciende la cámara tío.
— ¿Cómo?
— Si venga, vamos a hacer un directo.
— No me jodas.
— Que si, ya verás. ¡Lo vamos a petar!
— Joder. Vale, vale.
Marco, casi gateando, se acerca a su cámara y la pone a grabar, mientras el director de la película, se agacha, y comienza a trasmitir:
— Que paaaasa, amigos de las bromas pesadas. No os mováis de donde estéis porque vais a flipar. Esto va a ser la caña. Seguro que habéis visto muchos vídeos como estos. Pero ¿alguna vez en directo? No lo creo.
Entonces, Kubrick, coloca la cámara y se prepara. En la escena que tienen preparada, el solo es, la víctima. Así que, puede permitirse controlar un poco más la situación desde el suelo.
— Venga, va que ahí lo viene.
Camina lento. Casi arrastrando los pies. Por su figura, no está del todo claro, si es un hombre o una mujer. Parece que va bastante abrigado. Claramente lleva una sudadera, o al menos, una capucha. Lleva una mano en el bolsillo. En la otra lleva, lo que parece una pequeña bolsa.
— Venga, colócate.
— Vamos. Vamos. Madre mía. Se va a cagar.
La figura se va acercando poco a poco. Cuando ya está muy cerca de ellos, lo escuchan hablar, aunque no entienden lo que dice. ¡Genial! Aun encima viene distraído, hablando por teléfono —piensan. Incluso a uno de ellos, se le escapa una risa antes pensando en lo que va a pasar.
Podemos verlo y escucharlo por una de las cámaras. Que, por cierto, gracias a la velocidad habitual de las redes, la transmisión ya tiene un par de miles de espectadores.
— No, no lo creo. Supongo que a ti ya te dará igual. Pero yo tengo frio … —dice nuestro desconocido.
Pero antes de que acabe la frase, el tipo, que ahora ya sabemos por su voz, que es un hombre, se topa con nuestros Youtubers. Ellos intentan hacer su mejor interpretación, entre gritos, y sangre de pega. Pero contra todo pronóstico, el tipo ni se inmuta. No se mueve, no dice nada. Solo se queda allí de pie a unos metros, mirándolos. Los chicos no saben muy bien que hacer. Están en directo, y su esperado viral, ha resultado un fiasco.
— Que hacemos —susurra uno de los chavales
— Joder, que putada. Nos tiene que tocar el tipo duro.
Jon, el director, se levanta. Le da la vuelta al móvil. Enciende también la linterna y comienza a hablar, mientras se acerca al tipo:
— Bueno gente, lo siento. No ha podido ser. Pero bueno, no os vayáis. Aún quedan muchas más posibles víctimas. Aunque de momento … vamos a entrevistar a este tipo. Hay que reconocer que los tiene bien puestos. Eh, amigo. Esto solo era una broma. No te enfades.
Pero cuando lo la cámara, es nuestro bromista quien se para en seco. El tipo en enorme. Su ropa está totalmente llena de desgarrones, barro y sangre. Él, también lleva puesta una máscara, de un conocido personaje del cine de terror. Aunque por su corpulencia, el efecto es mucho más terrorífico. Entre los agujeros de la careta, pueden verse unos ojos muy abiertos, e inyectados de un color rojo intenso. Alzó lentamente la mano que parecía llevar en el bolsillo, y agarrado a ella, fue descubriéndose el filo, también cubierto de sangre, de un enorme y tosco machete de carnicero.
Jon, cámara en mano, pega un grito. Casi un alarido y salta hacia atrás como un gato asustado. Durante casi un minuto, todos se quedan congelados. EL tipo, los chicos, y los espectadores. Nadie sabe que pensar exactamente. ¿La bromista, bromeado quizás? Eso pensó él.
— Vale chicos, muy buena, muy buena. Gente. Lo admito, me han pillado —comenta a sus fans, haciendo un poco de teatro—. Genial tío, ¿cómo coño has preparado esto, sin que yo me entere?
— Yo no he preparado nada. Te lo juro —responde Marco, que ya tenía los pantalones sucios.
— ¡Tío, ya está! No hace falta que sigas. Me has pillado. Delante de todo el mundo, además. Eres bueno. Y aun encima, te hacías el niño bueno. Que cabrón.
— Te repito, que yo no he preparado nada. ¡Vámonos!
— Que si, que sí. Bueno amigos —comenta de nuevo a la cámara— quizás no sea el viral del año, pero será estoy seguro de que conseguiremos unos millones de reproducciones.
Pero de repente, el chico ilumina la supuesta bolsa que el desconocido llevaba en la mano, y resulta ser una cabeza cercenada y aun sangrante, que el hombre, sujeta de los pelos como si nada. Y era, con esa misma cabeza, con la que él venía hablando, como si se tratase de dos amigos, teniendo una conversación. Es entonces, cuando nuestro bromista, mira directamente a los ojos a aquel tipo. Ni siquiera puede gritar. Su mano empieza a temblar mientras se orina encima. El directo, continua, al tiempo que, cientos de comentarios, con diferentes opiniones sobre lo que pasaba, inundan la pantalla.
— ¿Has visto? —dice el tipo, dirigiéndose a esa misma cabeza—. Una película. Siempre quise participar en una película.
Marco, entonces, hace el amago de empezar a correr. Pero antes de dar el primer paso, el gigante enmascarado, lanza contra el machete. Con tanta fuerza, que lo atraviesa por el cuello. Cae al suelo, muerto al instante. Después, el desconocido, acerca su cabeza a solo unos centímetros de Jon que aún sigue grabando entre temblores. El chaval puede ver aquellos ojos inyectados en sangre, muy de cerca. Sentir, su rabia. El tipo, le agarra la cara como si fuese una pelota de baloncesto. Deja caer el móvil, que continúa grabando en directo, dándonos ahora un plano de los pies y parte de las piernas de ambos.
Los espectadores pueden observar horrorizados como los pies del chico, se levantaban del suelo, mientras intenta gritar sin éxito, por culpa de esa enorme mano, que le tapa la boca. Después, solo un “crack” que, sin duda, responde a las vertebras de su cuello partiéndose como ramas secas.
En chico cae, como un muñeco de trapo, con su cara en primer plano. Inmóvil. Con los ojos abiertos, y el miedo grabado en su rostro.
Tranquilamente, el tipo, camino hasta el cadáver del Marco. Le pone un pie en la cabeza, agarra de nuevo el machete, y da un tirón para recuperarlo. Esta clavado con tanta fuerza, que tiene que forcejear un poco para sacarlo. Es repugnante. Después vuelve a acercarse al otro cuerpo. Se agacha, recoge el móvil …, mira a la cámara. Y ante el terror de miles de espectadores dice con una grave y tenebrosa voz.
— No querías un viral. …Pues toma viral, gilipollas.
Después lanza el móvil hacia atrás, y sigue su camino como si no hubiera pasado nada, mientras continúa hablando con su “compañero” hasta que se pierde de la vista de las cámaras.
— Ya te dije, que hoy iba a ser una noche extraña….

Bueno, que puedo deciros de esta historia. A quien no le gusta una buena, y sangrienta broma. El problema, es que siempre hay que tener cuidado, porque a veces, puedes encontrarte a alguien, más bromista que tú. Jajajaja.

®Copyrights de textos e ilustraciones: David Iglesias Ferreira

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