Relatos Anómalos “Devuélvemela”.
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Relatos Anómalos “Devuélvemela”.

Oct 21 David Iglesias  

Bienvenidos a esta casa, pequeños Anómalos. Hoy os contaré una historia sobre un pobre chico que ve su descanso perturbado por un terrorífico visitante, que lo atormenta noche tras noche sin ningún motivo aparente. Un pobre chico, que acaba sumido en la desesperación sin saber porque, su terrible visitante, lo ha escogido a él. …¿O quizás si lo sabe?
Esta historia, lleva como título:

Aquí te dejo una Versión descargable (Pdf) por si no te apetece leer en este momento, o desde esta misma página. Aunque me gustaría, que dejases un comentario o marcases el “love this” de la esquina superior derecha, si te gusta mi trabajo.
Gracias

El muchacho entró en mi consulta a las 17.30 del miércoles. Su aspecto, no dejaba lugar a duda de que llevaba semanas en un estado de tensión extrema evidente.
— ¿Cuánto lleva sin dormir?
— Duermo lo suficiente doctor.
— Yo no lo creo. Acaba de sufrir un episodio psicótico, sin duda, fruto de su falta de descanso.
— Bueno, quizás tenga algún problema para dormir … pero …
— Pero ¿Qué? …
— Pero no puedo …
— ¿Qué?, no puede.
— No puedo dormir
— ¿Por qué?
— Por qué … volverá
— ¿Quién?
— ÉL
Claramente, sufría algún tipo de síndrome de estrés post traumático, producido por algo que le había sucedido de noche.
— ¿A qué te dedicas Paul?
— Estudio … e… ingeniería.
— ¿y qué tal te va? ¿Te gusta lo que haces?
— Claro que me gusta doctor, me apasiona.
— ¿Tienes pareja actualmente?
— No, no tengo mucho tiempo libre.
— ¿Amigos …?
— Doctor, no juegue conmigo. Se perfectamente lo que está haciendo. Tengo una vida sana y completamente normal. Tengo buenos amigos, un buen trabajo y soy … brillante en lo que hago. No fumo, no consumo ningún tipo de droga, y hago ejercicio con regularidad. Bueno … o lo hacía.
— Está bien, ¿cuándo cambio todo esto?
— Hace … un par meses.
— ¿Qué pasó?
— No puedo contárselo. Creerá que me he vuelto loco, o me soltará algún rollo psicoanalítico sobre Freud y sus estudios.
Era interesante ver, que el chico, pese a su estado de ansiedad, sus movimientos casi compulsivos, y a su forma de mover los ojos hacia los lados como si pensase que lo estaban observando, no solo seguía con los pies en la tierra, sino que, demostraba ser una persona de unas altas capacidades intelectuales.
— No creo que estés loco … solo estas estresado.
— ¡Estresado! – exclamó soltando una enorme carcajada – maravilloso diagnostico doctor. Claro que estoy estresado, usted también lo estaría en mi lugar…
— Posiblemente, pero sin saber cuál es el problema.
— Está bien …. Todo empezó, hace un par de meses como le dije antes. Era una noche como otra cualquiera. Ya estaba en la cama. la televisión aún estaba encendida. Suelo usarla como somnífero …
— Si muchos lo hacen – le dije.
— Creo que estaba en ese instante, en el limbo entre uno y el otro lado del sueño, cuando lo vi. La primera vez, solo fue, … una pequeña sombra a los pies de mi cama. Ni siquiera me incorpore, supuse que me habría quedado dormido por unos segundos. Cuando volví a abrir los ojos, había desaparecido.
Dos días después, volvió a pasar. Pero esta vez …
— ¿Qué?
— Bueno, aquella noche, me acosté tarde. Esta vez, la televisión estaba apagada. La única iluminación, de la habitación, era la luz de la luna, que entraba por la ventana. No me gusta cerrar las persianas. Además, recuerdo que hacía calor aquella noche.
— Llevaba unas horas dormido, cuando comencé a escuchar unos ruidos muy extraños dentro de la habitación. … Era como … si algo o alguien se arrastrase por el suelo. Moví ligeramente el cabeza adormilado, pero no vi nada. No tengo mascotas, por si se lo está preguntando, y vivo solo.
El ruido, cesaba por momentos, y volvía a empezar. Lo escuchaba perfectamente. Primero, cruzó desde la parte izquierda a la derecha de mi cuarto, después, pareció trepar por la pared hasta detenerse en el techo. En aquel momento, estaba asustado, pero por motivos … razonables. Pensé en si quizás, algún animal se había colado por mi ventana abierta, y se arrastraba por mi cuarto buscando comida o cualquier cosa.
Encendí la luz de mi mesilla. Tampoco alumbraba demasiado, pero si lo suficiente para ver toda la habitación. Cual mi sorpresa, cuando me fije que, al fondo, donde apenas estaba iluminado, había una figura, … Estaba allí de pie, al lado de mi mesa de trabajo. No se movía en absoluto, podía ver su forma humanoide perfectamente. Era completamente negra, … no sé cómo explicarlo exactamente. Era más oscura que la propia oscuridad de la noche. . No llegaba a tener la altura de la mesa, era del tamaño de un niño, de unos … 6 o 7 años.
De inmediato, di un grito. Solo se me ocurrió, echar la mano a un pesado cenicero de cristal que había en la mesilla, y lanzárselo. Después, Salí corriendo de la habitación y me dirigí a la cocina, me hice con el cuchillo más grande que encontré y volví. No había posibilidad de que aquello, fuera lo que fuera, escapase por otro lado que no fuese la ventana. Abrí la puerta y encendí la luz, empuñando el arma. Revisé hasta el último rincón. … Nada, había desaparecido. No había ningún tipo de marca o rastro, dentro del cuarto.
No me tranquilicé hasta que amaneció. Después, creo que dormir un par de horas y me fui a la facultad. Aquella noche, empezó mi tormento.
— Bueno, Paul… Lo que describes, no es tan extraño como tu puedas pensar. Has escuchado hablar alguna vez, de las pesadillas hipnagógicas o los terrores nocturnos. Se producen, precisamente en ese momento, entre el sueño y la vigilia. La gente que los sufre, relata hechos, muy similares a los tuyos. Sombras negras, ruidos extraños. Incluso, se puede llegar a tener alucinaciones. Pero no es grave, se pueden remediar fácilmente en la mayoría de casos, con simple terapia.
— Doctor, sé que el experto es usted, y le respeto por ello. No le quepa duda. Pero, creo que debería seguir escuchando la historia, antes de volver a emitir … otro diagnóstico.
— Está bien, disculpe. Solo intento, … acotar opciones, y averiguar la gravedad de su problema. Continúe
— Gracias. Fue al tercer o cuarto día, cuando mis compañeros y amigos, comenzaron a notar, mi evidente falta de descanso. Por supuesto, no podía contarles lo que ahora le cuento a usted, o pensarían que estaba perdiendo la chaveta. Simplemente, les dije que tenía problemas para dormir, por el exceso de trabajo, los estudios … esas cosas.
Los días, eran perfectamente normales. Aunque bueno, tampoco estaba en casa para comprobarlo, pero cada noche, volvía a aparecer. En cuando me quedaba dormido, aquel pequeño ser, se arrastraba por mi habitación. Podía escucharlo perfectamente. Y cada noche, sus … actos, iban a más.
Hurgaba en los cajones, y debajo de los muebles como si estuviese buscando algo. Una noche, sentí como se arrastraba debajo de la cama. No me pude mover, me quede totalmente congelado, temblando y tapándome con las mantas, como si fuese un niño pequeño asustado, hasta que no pude aguantar más, y comencé a gritar pidiéndole que se fuese y me dejase dormir. Y cada noche, cuando encendía las luces, no había nada.
Se que esto puede parecer, el principio de una psicosis o algo similar, pero le juro, que lo que cuento es verdad.
El muchacho estaba realmente asustado. Sus ojos se llenaban de lágrimas, y todo su cuerpo temblaba mientras narraba su pesadilla. No había ninguna duda, de que él, tenía la absoluta certeza, de aquello le estaba pasando de verdad. De que algún tipo de entidad, lo estaba atormentando por algún motivo. En este caso, siendo una persona inteligente y de mente científica, sin ningún vínculo con sectas o algún tipo de creencia religiosa, hacía que su frustración, al no entender lo que pasaba, fuese mayor.
— No dudo, de que tu realmente creas, que es verdad. – le dije — Y no dudo, de que tus … sentidos, te hayan hecho creer, que todo es verdad. En estados de extrema ansiedad, cuando uno está en una situación emocional de alerta permanente, el cuerpo, … más bien, …el cerebro, puede reaccionar, de formas inimaginables …. Es el innato instinto de supervivencia.
— No doctor …. Entiendo perfectamente lo que me dice. He pensado en todo eso muchas veces a lo largo de estos meses … pero no. Esto, va más allá, de cualquier explicación racional. De cualquier interpretación psicoanalítica.
— Está bien, vamos a hacerlo a su manera. Está claro, que mentalmente, no parece estar … desequilibrado, además, es una persona culta … y práctica. Dicho esto, te pregunto. ¿Qué crees tú que te pasa?
— No podría contestar nada con seguridad, y en este momento, no podría contestar nada … que pareciese sensato. Pero, sinceramente … creo que estoy siendo atormentado por una criatura … de otro plano …
— ¿De otro plano? ¿Como …?
— Si doctor, como … un demonio o algo parecido.
— ¡Paul!
— ¡Déjeme continuar! Hay mucho más.
— Está bien, pero creo que te estas equivocando.
— … ya habían pasado unos 25 días desde que empezó mi pesadilla. Mi aspecto, era lamentable. Empezaba a cometer errores en el trabajo y a faltar a la mayoría de clases. Fue entonces, cuando amigos y compañeros, comenzaron a preocuparse más seriamente por mí. Pero seguía sin poder contar lo que me pasaba. Solo dije que estaba pasando una mala época, que estaba algo … emocionalmente flojo. Que pronto se me pasaría. Al final, conseguí, quitármelos de encima. No obstante, me llamaban a todas horas, y se ofrecían para hacerme compañía o para sacarme de casa en cuanto tenían oportunidad.
— Buenos amigos entonces …
— Sin duda, y a veces lo hacía, aunque en aquel momento, ya estaba muy cansado y un poco paranoico. Además, en cuanto llegaba la noche, comenzaba a tomar café hasta que mis ojos estaban abiertos como platos. Me entretenía de todas las formas posibles, pero antes o después, mi cuerpo cedía, y me quedaba dormido.
Una noche. Quizás, la peor noche de mi vida. Todo empezó como siempre. Escuché aquel sonido, antes o después me despertaba. Intenté ignorarlo, … el gateo, se detenía, y volvía, se detenía, y volvía … El miedo acabo apoderándose de mí. Aquella noche, en un momento dado, me incorporé con un movimiento brusco, encendí el flexo de la mesilla, y grité “¿qué quieres de mí?” … Allí estaba, donde lo vi la primera vez, apoyado contra mesa del fondo del cuarto. Una mancha negra que no se movía. Volví gritar, “¿qué quieres de mí? “. Y fue entonces, … cuando vi unos ojos en aquella sombra, unos enormes ojos que me miraban fijamente, y enorme boca de diente grandes y brillantes, que poco o poco se abría y emitiría una sola palabra “Devuélvemela”.
De pronto, aquel ser comenzó a moverse. Caminaba lentamente hacia la cama, moviendo brazos y piernas, como si estuviese bailando alegremente. Al tiempo, escuchaba una especie cántico entrecortado, como el de un niño pequeño, pero con un tono de voz agudo, y diabólico. No lo aguanté. Me escondí de nuevo, debajo de las sabanas. Estaba tan asustado que no podía ni gritar. Me acurruqué en posición fetal y me quedé allí, temblando.
Entonces, sentí como algo tiraba muy lentamente de mi manta. Yo tiraba con fuerza hacia mí. Y pocos segundos después, otra vez. Era como si quisiese asustarme todavía más. Ni siquiera pude controlar mi vejiga, doctor. Grité de nuevo “¡márchate!, … ¡márchate! “repetí una y otra vez. “¡márchate!”, mientras forcejeábamos por las mantas. Entonces, sonó el teléfono. Todo quedó en silencio de nuevo. Contesté con voz temblorosa …. Era un compañero preguntándome si iba a ir a la facultad.
— Bueno Paul, no voy a discutir ahora si tus sensaciones son reales o no. No quiero ofenderte. Pero, ¿no crees que debido a todo esto, te duermes con cierta disposición? Es decir, ¿no crees que te has condicionado a ti mismo? Además, esa palabra, ¿no crees que podría tener muchos significados?
El chico sonrió de una forma nerviosa. Se echó las manos la cara, se inclinó hacia atrás, se frotó los ojos y respiró profundamente. Entonces, volvió a sonreír.
— ¿Condicionado dice? Ya veo que seguimos con el primer diagnóstico, así que voy continuar.
— Por favor.
— No me quedó más remedio, que pedir una baja temporal en el trabajo y dejar de ir a la Universidad. Era incapaz de concentrarme en absolutamente nada, además, de que, aunque tomaba pastillas de cafeína, me quedaba dormido en cualquier lado. Empezaba a ser peligroso para mi seguridad y la de los demás. Se que, durante un par de semanas, mi comportamiento fue errático y ansioso. Pero, no sabía que podía hacer.
Una noche, decidí, no dormir en casa. Pagué una buena habitación de hotel, me di una fantástica cena, y me fui a dormir. Le prometo … que aquella noche, estaba seguro de que no iba a pasar nada. Aunque seguía cansado, estaba animado y ERA optimista. La cama era … soberbia por supuesto, creo que no tarde ni 30 segundos en dormirme. No sabía cuánto tiempo había pasado, cuando una vez más, comencé a escuchar aquel espeluznante sonido que aquellas alturas, me helaba sangre al instante. En esta ocasión, además, escuché aquella retorcida y aguda voz desde el primer momento, pero no decía nada, solo emitía sonidos ininteligibles que me ponían más nervioso todavía. Era una risa chirriante.
Pero … había algo diferente aquella noche, algo, que me hizo sentir un terror claustrofóbico, un pánico instantáneo que me hubiera hecho salir corriendo sin mirar atrás. Pero …. No podía moverme. Estaba tumbado boca arriba en la cama. Podía ver el techo de la habitación, pero estaba totalmente paralizado de cuello para abajo.
Algo, me corto la respiración. Sentí un tremendo peso oprimiéndome el pecho. Pero no podía hacer nada, solo sentir como me asfixiaba poco a poco. Era una sensación muy extraña, como si me estuviesen empujando hacia abajo. Daba órdenes para que se abriese mi boca, … para mis cuerdas vocales emitiesen, … algún sonido, …el que fuese … pero el cuerpo no me respondía. Cuando ya pensaba, que estaba a punto de morir, me incorporé y grité, como si alguien hubiese soltado un resorte, como si el tiempo se hubiese detenido por uno minutos, y puesto en marcha de nuevo. Fue horrible. Y como siempre por donde vino, se fue. Estaba claro, que el problema, no era mi casa, o mi habitación … era yo.
— ¿Y no crees que precisamente eso, es una prueba … de que, todo puede ser, estrés …?
— ¿Estrés …?
— Bueno, Me has dicho que has leído sobre el tema. Seguro que has escuchado hablar de las parálisis del sueño.
— Si, por supuesto.
— Y … eres consciente, que muchas veces, cuando se está, en un periodo ansioso o de estrés, las personas son mucho mas sugestionables a adoptar cuadros, o síntomas, que en han leído, o visto en alguna parte.
El chico se volvió a reír … esta vez, su gesto fue bastante más extraño. Daba la impresión, de que era el, el que se compadecía de mí. Ni siquiera me respondió. Solo continuó con su narración.
— Aquella, fue la última fase, la más horrible, la más salvaje, pero en aquel momento, ya me daba todo igual. Cambié los libros de psicología por los de brujería y magia negra en un intento de buscar explicación a todo esto.
— Paul …
— Todas las noches, aquel ser, volvía a mi cama, solo para torturarme. Notaba como mi pecho ardía, al tiempo que la criatura presionaba cada vez más.
— Paul
— Entonces, lo vi Doctor, … la vi con mis propios ojos. Una de esas noches. Cuando aún estaba completamente inmovilizado, el, inclinó lentamente la cabeza, hasta que estuvo a la altura de mis ojos. Incluso pude ver sus dientes, su sonrisa. Y otra vez, volvió a repetir aquella palabra …” Devuélvemela”. Durante días, volví a sentir, como aplastaba mi pecho, como apretaba mi cuello, mis muñecas … mientras yo gritaba, sin poder gritar. Me retorcía sin poder moverme. Y mientras él. sonreía a tiempo que seguía torturando día a día sin motivo. Todas las noches, lo veo a 10 centímetros de mi cara, esa sombra negra con dos grandes ojos redondos sin parpados. Y esa enorme boca sonriendo, que, con una voz, aguda, casi cómica, dice, una y otra vez … “Devuélvemela”. “Devuélvemela”.
En ese momento el chico se levantó fuera de sí, a punto de estallar en una mezcla de frustración y rabia. Comenzó a gritar y dar golpes a la pared, tuve que agarrarlo y administrarle una pequeña dosis de un ligero sedante para controlarlo. Después, intenté calmarlo hablándole.
— Paul, no importa, lo que te pase. Puedo ayudarte. Solo necesitas terapia. Quizás, unos meses de medicación. Pero se que puedo ayudarte. Solo necesito que entiendas, que a mucho le pasan cosas similares. Se que parece una pesadilla sacado de un libro de terror. Pero, estos fenómenos, han sido ya muy estudiados, y te aseguro, que todo es producto de tu mente.
— ¿! ¿¡Ah sí doctor!? ¿¡Todo es producto de mi mente!?
El chico se levantó de nuevo airado. Y sin apartar su asustada mirada de mí, comenzó a desvestirse con rabia. Cuando se incorporó, tras quitarse los pantalones y la ropa interior, fui yo el que se quedó petrificado durante varios minutos. Di dos pasos hacia atrás tambaleándome. Tuve que … agárrame a la mesa, agachar la cabeza y respirar profundamente varias veces. El chico entonces, gritó.
— ¿¡Y esto doctor!?, ¿¡esto es producto de mi mente!? ¿¡Eh!? ¿¡Cree que esto es estrés!?
Su cuerpo, estaba de la cabeza a los pies, estaba lleno de arañazos y cardenales. En muñecas, tobillos y el cuello, efectivamente, tenía evidentes signos de estrangulación. En su pecho, había unas peculiares marcas, eran, como unas diminutas manos, de solo cuatro dedos. y bajo estas marcas, cruzando de lado a lado su torso, estaba escrito cortes bastante profundos… “ ¡Devuélvemela!”

¿FINAL?

©Copyright de textos e imágenes: David Iglesias Ferreira – Relatos Anómalos

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